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Se conoce como responsabilidad civil a la compensación obligatoria que se hace por los daños causados a una tercera persona. La responsabilidad civil profesional es aquella en la que el laureado hace frente a las consecuencias negativas de sus actos, ante sus clientes.

Es decir, en ocasiones son los profesionales los que tienden a decidir hacer tal o cual cosa en nombre de su cliente, o asesorarlo con lo que se supone ha de ser la mejor decisión que este último pueda tomar referente a cierto tema.

En caso de que el resultado no fuera el esperado por el cliente, es deber del profesional compensar de alguna manera al afectado. Esto deriva de la afirmación que no existe como tal un producto que genere daño al consumidor, sino que es una mala asesoría profesional la causante.

Responsabilidad civil profesional en España

En la actualidad, son cada vez más los profesionales de tipo liberal que se encuentran en el mercado laboral, y que pueden perjudicar a los clientes o consumidores de alguna manera.

Los cargos que estos profesionales liberales ejercen más comúnmente son los que se relacionan con trabajos en los que resulta muy importante el asesoramiento directo y las consultas, por nombrar algunas pocas.

Para ahorrar costos en pagos de honorarios profesionales, muchas de las empresas optan por hacer uso de este tipo de empleados en vez de consultar a trabajadores fijos especializados en la materia.

Es por esto que la principal finalidad de la responsabilidad civil profesional en España es proteger a los clientes de los perjurios que dicho profesional pueda ocasionarle, siendo este un mal servicio o asesoramiento que resulte en pérdida directa de dinero o la no concreción de un negocio importante.

Las profesiones más afectadas por la responsabilidad civil profesional

Resulta muy importante conocer cuáles son las profesiones más susceptibles a ser afectadas por la responsabilidad civil profesional pero también ajustar apropiadamente la cantidad de capital asegurado ante los posibles riesgos de daños existentes.

Se conoce que las profesiones que se ven más afectadas y cuyos practicantes se encuentran más propensos a hacer frente a los daños hechos de manera involuntaria a sus clientes, son aquellas que se basan en la asesoría y las consultas.

  • Profesionales de carácter jurídico: entre los que se encuentran los abogados, registradores, notarios y procuradores.
  • Profesionales de carácter económico: como economistas, auditores, actuarios, contables y asesores fiscales. Los daños generalmente se resumen en pérdida de dinero por mala asesoría.
  • Profesionales de carácter sanitario: cuyos daños afectan de manera directa la salud o bienestar de los clientes. Se refiere a todas las profesiones derivadas de la medicina, sin importar la especialidad (doctores, enfermeras, etc.).
  • Profesionales de la construcción: como ingenieros, arquitectos, inspectores de obra.

En el caso de la responsabilidad sanitaria, tenemos que se emplea el término de mala praxis cuando se trata de una mala práctica o imprudencia por parte del médico en cuestión, y que repercute de manera negativa en el paciente.

En este término se engloban todas las acciones emitidas por los médicos que no se consideran las habituales y más aceptadas en el gremio sanitario. Generalmente, la mayoría de los casos de malas praxis son llevados ante la justicia.

Es por esta razón que los profesionales de la salud, y el resto de los trabajadores mencionados anteriormente y cuya labor se base en consultas y asesorías de cualquier tipo, deben tener una especie de “respaldo” con el que puedan contar en caso de incurrir en falta y ocasionar algo que lamentar.

Y allí es donde entran en juego los seguros de Responsabilidad Civil Profesional: son la herramienta perfecta para poder “reparar” los daños personales, materiales o comerciales que se ocasionan de manera involuntaria –por medio de acciones u omisiones- a los clientes.

Funcionan como una especie de garantía para ambas partes, tanto para quien ofrece como para quien contrata los servicios,  de manera que el profesional no deba compensar los daños de su dinero.

Así, el profesional podrá compensar de alguna manera el daño que causó –directa o indirectamente- sin que esto represente un desajuste en sus finanzas, y el afectado recibirá algo más que una simple disculpa y podrá continuar su vida de manera normal, en la medida en que sea posible.

Agustin Cervera
Consultor Especialista en Seguros de Responsabilidad Profesional

Si quieres más información puedes contactar conmigo en cervera@cervera-asesores.com o llamarme al 639206284

 

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